Aunque hoy en día es una frase que está en la mente de todos, su concepto es bastante “reciente“. Fue en 1991 Gordon Guyatt el que promovió una medicina basada en pruebas. Proponía un cambio en el modelo o paradigma del aprendizaje y el ejercicio de la medicina. Su objetivo es que la actividad médica cotidiana se fundamente sobre bases científicas provenientes de estudios de la mejor calidad metodológica. A nivel práctico, la medicina basada en la evidencia, por tanto, requiere la integración de la experiencia clínica individual con los mejores datos objetivos, tomando también en cuenta los valores y las preferencias de los pacientes. Cuantos más datos objetivos existan a favor o en contra de una decisión terapéutica más implicación debe tener el médico a la hora de tomar la decisión. Sin embargo, cuando se carecen de ellos, el paciente, conociendo previamente las ventajas e inconvenientes de cada proceso, debe tomar más peso en la elección.

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